
El Barcelona afirmó que su entrenador estaba frustrado por no poder comunicarse con el cuarto árbitro, pero nadie creyó la línea oficial. Muchos seguidores del club interpretaron su comportamiento como una consecuencia de las reiteradas deficiencias de indiferencia que ve en un equipo que, aunque promete mejorar, sigue cometiendo los mismos errores y, francamente, la misma complacencia donde se supone que deberían rebosar de energía e intensidad. Sin olvidar su decepción por las tarjetas rojas que recibieron dos de sus asistentes, Markus Sorg y José Ramón De La Fuente. Pero hay otra posible explicación.


